colesicabras…en la cocina

 

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here we go!

De nuevo aquí tras un viraje en la brújula. ¿Y qué es lo que ocurrió?

Nuestro tiempo en las granjas nos reconectó con una vida alejada de la gran ciudad y quisimos crear un lugar para vivir -y del que vivir- en un ambiente cercano a la naturaleza: una ‘casa rural’ resumía lo que podíamos y queríamos hacer. Buscamos, visitamos, hablamos, valoramos…nada de lo que vimos encontró fácil acomodo en nuestra vida.

Uno de esos lugares alumbró, no obstante, una pista: un hostalito pequeño con un restaurante estupendo de no poca capacidad. Nos gustó. Mucho. Pero el tema de la cocina se nos escapaba por completo. Qué lástima.

La frustración dejó poso, y germinó en forma de pregunta pocos meses después: “¿y por qué no formarnos como cocineras? Aún disponemos de algo de tiempo…”

Siempre nos ha gustado andar entre cazuelas. De hecho, veinte años atrás tonteamos con ideas de negocio sobre ello. Hoy sabemos que debíamos recorrer el camino realizado hasta ahora, y es por eso que en aquellos tiempos ninguna idea tomó forma real.

Pero de esos días y noches de elucubraciones y ensoñaciones quedó un testimonio tangible: un fragmento de piedra de pizarra sobre el que escribimos VINO E CUCINA, el supuesto nombre de ‘nuestra casa de comidas’. Y esa piedra nos ha acompañado todos estos años desde el salón de casa; allí ha estado inamovible. Pero quizás no inactiva. Nos gusta ver en estos sucesos la mano mágica de un universo que va más allá de lo que vemos y tocamos.

Así que la respuesta a la pregunta formulada al aire fue unánime, concreta, de las que abren los ojos, los oídos, el gusto y las ganas: Sí, absolutamente SÍ.

Hicimos de nuevo las maletas que ya estaban quejosas en los armarios y pusimos rumbo al País Vasco ¿dónde si no? Un año lectivo en Donosti para sentar bases teóricas, y aprendizaje todos los fines de semana en dos de los imprescindibles de esa ciudad estupenda: Rekondo y Casa Urola. ¡Cuánto hemos aprendido! y qué bien nos ha tratado la que es ya nuestra segunda ciudad. Como decía la txartela de una de las propuestas de DonostiaCultura2016, “no soy donostiarra, pero Donostia forma parte de mi vida”. Para siempre.

Y de aprendizas seguimos para completar nuestra enseñanza, pero ahora en tierras asturianas, para hipnotizarnos con las vueltas de cuchara de esas guisanderas de tempos lentos que tanto nos gustan. Así colesicabras ha vuelto al campo, a la naturaleza bellísima de estos pueblitos en los que la banda sonora es de nuevo el cencerro de las vaques, el balido de las ovejas, los gatos y pajarillos sólo interrumpidos por un coche cada media hora. Y verdes, verdes, verdes las praderas frente a las ventanas de nuestra casita en una aldea de 20 hogares más.

Colesicabras…en la cocina. Felices.

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2 pensamientos en “colesicabras…en la cocina

  1. Cristina que alegría me dais al ver otra vez colesicabras era tan bonito todo lo que noa explicabais bien hecho sois un crac CRAC os quiero muchisimo

  2. No has escrito nada nuevo ya se que no teneis tiempo pero es tan chulo y mas siendo de la cocina animaros y escribir algo tan interesante como antes

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