Las gallinas felices

annalibera

¿Cuál es el precio justo de las cosas? Yo no lo sé, y no creo que haya una única respuesta. Después de cuatro años en Galicia adopto con placer la típica ambivalencia y puedo sólo decir “depende”.

Mi primera respuesta sería que el precio correcto es el que me deja satisfecha con la compra. En la última semana he ido a comer en dos sitios nuevos, en uno pagué 9€ y en otro 32€; del primero salí llorando el dinero malgastado y del segundo salí feliz. Esa famosa relación precio/felicidad es para mi el primero precio justo.

Están por supuesto cuestiones prácticas, tipo cubrir costes, pagar honorarios, el buen hacer, el sabor o la estética. Y si estamos hablando de lácteos, carne o huevos también cabe hablar del bienestar de los animales que producen o que son criados para su sacrificio. Siempre me gusta empezar simplificando los razonamientos, para luego introducir variables y ver…

Ver la entrada original 697 palabras más

las horas leídas

image

Un jardín nos marca el camino de la insumisión y la felicidad

las horas leídas

“El Càtar imperfecte/El Cátaro imperfecto” Víctor Amela Ed. Ediciones B, 2013

‘Sóc i seré pastor. El meu destí és vagar per muntanyes i valls, tenir pertot arreu companys i amigues que canvien…I fer el bé a qualsevol home, sense preguntar-li en què creu’.

Pere Mauri (Montelhó, 1282-?) pastor pirinenc transhumant, seguidor d’en Belibasta i home lliure

‘Soy y seré pastor: mi destino es vagar por montes y valles, tener por todas partes compadres y amigas que cambien…hacer el bien a todo hombre sin preguntarle en qué cree’.

Pere Mauri (Montelhó, 1282-?) pastor pirenaico trashumante, prosélito de Belibasta y hombre libre

Bosques II

image

“ÁRBOL EN ALGÚN BOSQUE”, de Anamaría Mayol

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
y mis ramas crecían hacia el cielo
siempre intentado ver
el horizonte
y estuve allí por siglos
enraizada
aferrada a la tierra
bebiendo el cielo
habitada de pájaros y estrellas.

Tal vez antes de ser mujer
diseminé retoños
dejé semillas
y el viento fue mi amante
en los silencios
mi piel era corteza
mis colores símbolos
del transcurso del tiempo
en crecimiento.

A veces pienso en ello
y el bosque no es un lugar extraño

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
aún siento el latido de la tierra
en mis venas
y hay días que regresan los pájaros
y anidan.

Poema de Anamaría Mayol

Poemas pájaros, Ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2006, page 58.

Bosques I

imageFrente a nuestra casita, las piedras que un día fueron la base de un diminuto hogar -hoy en ruinas- albergan un huertecillo rodeado de 6 o 7 árboles frutales que se alzan libres ofreciendo sus frutos a los pájaros que los sobrevuelan: higos, ciruelas, avellanas… Una vecina me comenta: “y esto…¡qué pena! Qué descuidado está y todas esas ramas que tapan la vista”…y yo pienso: “¡qué mejor vista que esta! ¡y qué suerte para los pajarillos que picotean a placer las frutillas de este bosquecillo comestible!”…y me asomo a la ventana cada día para contemplarlo.

 

colesicabras…en la cocina

 

figues 5

here we go!

De nuevo aquí tras un viraje en la brújula. ¿Y qué es lo que ocurrió?

Nuestro tiempo en las granjas nos reconectó con una vida alejada de la gran ciudad y quisimos crear un lugar para vivir -y del que vivir- en un ambiente cercano a la naturaleza: una ‘casa rural’ resumía lo que podíamos y queríamos hacer. Buscamos, visitamos, hablamos, valoramos…nada de lo que vimos encontró fácil acomodo en nuestra vida.

Uno de esos lugares alumbró, no obstante, una pista: un hostalito pequeño con un restaurante estupendo de no poca capacidad. Nos gustó. Mucho. Pero el tema de la cocina se nos escapaba por completo. Qué lástima.

La frustración dejó poso, y germinó en forma de pregunta pocos meses después: “¿y por qué no formarnos como cocineras? Aún disponemos de algo de tiempo…”

Siempre nos ha gustado andar entre cazuelas. De hecho, veinte años atrás tonteamos con ideas de negocio sobre ello. Hoy sabemos que debíamos recorrer el camino realizado hasta ahora, y es por eso que en aquellos tiempos ninguna idea tomó forma real.

Pero de esos días y noches de elucubraciones y ensoñaciones quedó un testimonio tangible: un fragmento de piedra de pizarra sobre el que escribimos VINO E CUCINA, el supuesto nombre de ‘nuestra casa de comidas’. Y esa piedra nos ha acompañado todos estos años desde el salón de casa; allí ha estado inamovible. Pero quizás no inactiva. Nos gusta ver en estos sucesos la mano mágica de un universo que va más allá de lo que vemos y tocamos.

Así que la respuesta a la pregunta formulada al aire fue unánime, concreta, de las que abren los ojos, los oídos, el gusto y las ganas: Sí, absolutamente SÍ.

Hicimos de nuevo las maletas que ya estaban quejosas en los armarios y pusimos rumbo al País Vasco ¿dónde si no? Un año lectivo en Donosti para sentar bases teóricas, y aprendizaje todos los fines de semana en dos de los imprescindibles de esa ciudad estupenda: Rekondo y Casa Urola. ¡Cuánto hemos aprendido! y qué bien nos ha tratado la que es ya nuestra segunda ciudad. Como decía la txartela de una de las propuestas de DonostiaCultura2016, “no soy donostiarra, pero Donostia forma parte de mi vida”. Para siempre.

Y de aprendizas seguimos para completar nuestra enseñanza, pero ahora en tierras asturianas, para hipnotizarnos con las vueltas de cuchara de esas guisanderas de tempos lentos que tanto nos gustan. Así colesicabras ha vuelto al campo, a la naturaleza bellísima de estos pueblitos en los que la banda sonora es de nuevo el cencerro de las vaques, el balido de las ovejas, los gatos y pajarillos sólo interrumpidos por un coche cada media hora. Y verdes, verdes, verdes las praderas frente a las ventanas de nuestra casita en una aldea de 20 hogares más.

Colesicabras…en la cocina. Felices.

felicidades

felicitacion 2

 

os deseamos más naturaleza, más serenidad, más lentitud, más disfrute, más salud, más familia, más risas, más inconformismo, más dulzura, más achuchones, más silencio, más caminos, más besos, más amigos…

para el próximo 2014 y para toda vuestra vida

felicitación navidad 2013

micra y gloria

Hará cosa de una década, Cristina, vecina de nuestro rellano, una mujer que rondaba los 70 años nos comentó, no recuerdo a cuento de qué: “vosotras debéis ser ecologistas, porque siempre vestís de verde…”. Tras despedirnos de ella, y sonriendo por tan curiosa observación nos dirigimos al vestidor, abrimos las puertas del armario y observamos estupefactas la gama cromática de nuestras vestimentas: verdes, marrones, ocres y algún pequeño tinte de azul representado por los tejanos. Desde entonces damos por bueno que somos “ecologistas”.

Y ahora tras finalizar nuestro voluntariado en una granja de huerta ecológica en el Valle de Tobalina, vamos camino a nuestro siguiente destino en la Garrotxa, a un lugar “a cinco horas andando de Francia” tal como lo describe Frank, nuestro próximo hospedero.

Atravesamos Castilla y León, Euskadi, Navarra, Aragón; andamos el otoño y sus colores –¡como si nos hubiésemos transportado al interior de nuestro armario!- acompañadas por Micra y Gloria.

Micra es nuestro coche y es -¿cómo no?- ¡verde!

Disfruta recorriendo carreteras secundarias y atravesando pueblitos con uno o ningún semáforo, se reta yendo por senderos de montaña y le encanta llevar los guardabarros manchados señal de haber chapoteado en los charcos. Intuimos que fue construido antes de que implantaran la obsolescencia programada, ya que tiene 14 años y de momento tan sólo ha perdido algo de vista, o quizás tenga vista cansada, motivo por el cual no le gusta viajar cuando el sol ya se ha puesto. Su micro-maletero es capaz de engullir uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y hasta siete maletas/bultos, como si fuera la chistera de un mago; eso sí, con la sabiduría de un anciano que paciente nos da tiempo a que aprendamos a transitar por la vida sin peso a nuestras espaldas.

Es también víctima de mis contradicciones; en su interior asoman algunas miguillas sospechosas de pertenecer a un “snack-artificial-demultinacional-comprado-enunaestación-deservicio”. ¡Con lo bien que me sientan unas zanahorias, o avellanas, o manzanas km 0!

Micra sufrió “time ago” vandalismo callejero, motivo por el cual lo desproveemos de su antena de radio cuando lo aparcamos en una gran ciudad. Y es entonces cuando empieza el juego; ella, la antena, se esconde, y luego ya no hay quien la encuentre. ¿Estará escondida en la chistera? En su ausencia y hasta que la reencontremos, disfrutamos de largos y deliciosos trayectos en silencio, sin interferencias de “lo que dicen que pasa”.

Bueno, no es bien bien así. Interferencias, de tener, tenemos; las de Gloria, que siempre en el momento oportuno nos indica “a 200 metros gire a la derecha”.

Es un ser curioso; nació con el nombre de GPS pero dadas las largas horas que compartimos con ella y por el hecho de que se dirigía a nosotras para orientarnos en nuestro caminar decidimos rebautizarla con el nombre de Gloria. La encontramos en unos grandes almacenes, expuesta en una vitrina antirrobo, con una etiqueta que la identificaba como “oferta” porque estaba siendo descatalogada y se la consideraba “démodée”, desbancada por modelos más precisos, eficaces, eficientes, con acelerómetro de útima generación y bla, bla, bla…

No nos ha resultado fácil llegar a entenderla, aunque ahora tras algunos miles de quilómetros juntas sabemos de qué pie cojea: es terca, ya que cuando se le mete en la cabeza un trayecto es difícil hacer que se desvíe; desconoce algunas rotondas, ejes transversales y túneles, y ello hace que de pronto nos ahorremos 20 km de vida; ve radares donde no los hay, como el niño del Sexto Sentido; nos habla en catalán a lo María Teresa Campos’ style cuando nos descubrió la nueva variedad de uva Xarel nº 10; y nos lleva por caminos sin asfaltar de una belleza tan despatarrante que ella misma se queda traspuesta y ha de volver a calcular la ruta.

Ahora pienso que me encantaría que Gloria me tutease, cosa que todavía no he conseguido. Y pienso que…¿qué diablos me pasa? que estoy intimando con Micra y Gloria, dos máquinas “sin alma”. Y pienso que…¿a qué carreteras internas me han conducido estos dos, Micra y Gloria, en este post?; no lo sé, pero lo he pasado bien.

micra en la garrotxa

las horas leídas

‘Viaje a pie’, Julio Villar -Ed. Juventud 1993

Ser rico es: poder ir, venir, o quedarse,
sin prisas y sin angustias.”
 
portillo de lunada en burgos_cantabria

¡feliz castañada!

vivero forestal Quintanilla de Rebollar

paseo de otoño en el bosque, el origen de la fiesta